Ceniza
Fátima Carreto Merlo
Yo tenía un cáñamo lleno de cogollos
pero pensé, pensé y pensé
quemé mi frente quemé mi campo
¿ahora qué? ah estos ojos
estos ojos nublados
ojos que sólo ven lluvia sobre ceniza
ojos sin una llama
ojos que ven un campo lleno de ceniza
que recuerdan con melancolía la llama que un día hubo ahí
que destruía todo, pero lo hacía florecer
¿qué más? ah estas manos
manos heladas por sostener mi frío corazón
dentro de mí no queda ese campo
quedan cenizas
queda un dolor
dolor que a veces vacía mi forma de ser
este dolor que a veces toma mi forma y me hace creer que soy yo
este dolor de fuego que quema mis paredes, que quema mi campo
queda un cuerpo tenso como arco sin flechas
quedan rosas desgarradas por sus propias espinas
rosas regadas con las mangueras que salen de mis ojos
queda un campo infértil
queda una raíz esencia de este cuerpo que habito
que soy
campo con un único árbol
árbol con el que construyó este arco
mi cuerpo ahora es una ciudad
una ciudad pálida sin vida
dentro de ella no hay ruidos
hay iglesias en llamas, bosques talados, una luna hueca y libros sin páginas
esperando que llegue esa luz
ese sol
ese campo que alguna vez fue
si acaso vuelve
si acaso me nombra
tal vez mi cuerpo recuerde
que estuvo vivo
tal vez florezca otra vez
en medio de la ceniza
y si no vuelve,
si nada florece,
si la tierra sigue muda bajo mis pies,
aun así
seguiré aquí,
respirando el polvo,
habitando el humo,
sosteniendo este cuerpo,
esta ciudad sin voces.
porque incluso la ceniza
es forma de haber sido,
porque este cuerpo quemado
todavía tiembla
algo que no sé si es vida,
o memoria,
o simplemente el eco
de lo que quise ser.